Puede que nunca te lo hayas planteado, pero tu cuerpo funciona como una auténtica antena. Sí, igual que una antena de radio o de televisión, capaz de recibir energía, emitirla y moverla por todo tu sistema. Y cuando esa energía fluye bien, te sientes en calma, con fuerza y con claridad. Pero cuando se bloquea… aparecen síntomas, cansancio, emociones intensas o malestar sin explicación.
En este artículo te cuento, de forma sencilla, cómo se genera la energía en el cuerpo y qué papel tienen las llamadas antenas energéticas, un concepto clave dentro de La Nueva Terapia (LNT).
Nuestro cuerpo no solo es físico. También es energético. Y para funcionar correctamente, necesita captar energía del entorno y moverla por todo el organismo.
Para ello utiliza dos elementos fundamentales: 
Estas antenas son como “puertas” que se abren y se cierran según lo que necesitemos en cada momento.
Aunque el concepto pueda sonar moderno, en realidad es muy antiguo.
Todas estas tradiciones coinciden en lo mismo: el cuerpo necesita moverse para que la energía fluya.
En LNT trabajamos con tres antenas energéticas:
Estas tres antenas forman una especie de “trinidad energética” que ayuda a mantener alineada la notocorda, la línea energética central del cuerpo.
Cuando la notocorda está alineada, la energía circula con facilidad y los tres cuerpos —físico, emocional y energético— se equilibran.
Las antenas yin (las de las axilas) captan energía cósmica, una energía más sutil y expansiva. La antena yang (la inferior) capta energía telúrica, la energía de la Tierra, más densa y poderosa.
Ambas energías se encuentran en el hara, nuestro centro vital.
Cuando estas antenas funcionan bien:
Cuando no funcionan bien, aparecen síntomas.

Un bloqueo o un exceso de energía en las antenas puede generar distintos problemas:
En las antenas superiores (yin):
La contaminación electromagnética también puede afectar a estas antenas.
En la antena inferior (yang):
Cuando esta antena se bloquea, la energía kundalini —la energía que asciende desde la Tierra— no puede subir correctamente.
Durante una sesión de LNT:
No necesitas hacer nada. No necesitas revivir traumas. No necesitas entender el origen del bloqueo.
La energía se mueve sola cuando se le da el espacio adecuado.
Algo tan simple como estirarte al despertar, igual que hacen los animales,
ayuda a abrir tus antenas y a que la energía fluya mejor. Es un hábito pequeño, pero muy poderoso.
Si últimamente te sientes cansada, bloqueada, desconectada o con síntomas que no sabes explicar, puede que tus antenas energéticas estén pidiendo atención.
No es casualidad. No es “cosa tuya”. Tu cuerpo te está hablando.
Una sesión de LNT puede ayudarte a recuperar tu equilibrio, tu energía y tu bienestar. Es un proceso suave, profundo y transformador que te permite volver a sentirte tú.
Cuando quieras, estoy aquí para acompañarte.